Me duelen los ojos
de tanto buscarte;
me duelen los brazos
que nunca te alcanzan,
y me duele el alma
que jamás te halla.
Me duele la carne
porque te deseo,
y hasta los sentidos
por no poseerte.
Me duele el cerebro
de pensar en ti
y mis torpes manos
que no te acarician.
Me hierve la sangre
como agua caliente,
y queman mis labios
por un beso tuyo.
Me mata la vida
cotidianamente,
porque fue el destino
quien torció el camino,
y no te encontré.
Me hierve la sangre
como agua caliente,
y queman mis labios
por un beso tuyo.
Me mata la vida
cotidianamente,
porque fue el destino
quien torció el camino,
y no te encontré.
Me duelen mis noches
con dolor de muerte,
porque ni en mis sueños
¡Pude conocerte!
Si hay algún error de dedo por favor avísenme para corregir también la página web, gracias por leer... Eloina